
Prepara tu mente, cuerpo y alma para una incomodidad extrema el 8 de octubre.
Hola, soy Emil Esov de Saber Interactive, y estamos entusiasmados por la llegada de Clive Barker’s Hellraiser: Revival a PlayStation 5 el 8 de octubre de 2026. El equipo estuvo trabajando arduamente durante los últimos 4 años en la creación de un juego que dará vida al singular estilo de terror de Clive Barker. Ahora, podemos compartir un primer vistazo al exclusivo diario detrás de escenas de los desarrolladores sobre cómo fue el proceso creativo:
Hellraiser se distingue entre otras obras de terror porque sus villanos, los cenobitas, no pueden percibirse con facilidad como moralmente malvados. El Sacerdote del Infierno (también conocido como Pinhead) explica en la película original Hellraiser: Puerta al Infierno que son “exploradores de las regiones más profundas de la experiencia; demonios para algunos, ángeles para otros”. Nos gusta creer que son monjes: ya sea que se trate de un sufrimiento o placer extremos, les interesa explorar las sensaciones y empujar los límites de aquello posible.
Tu experiencia en Hellraiser: Revival llegará desde la perspectiva de Aidan Lynch, el protagonista de nuestra historia. Aidan se topa por primera vez con los cenobitas luego de que su novia Sunny activa la Configuración Génesis, una misteriosa caja de rompecabezas con un poder y propósito desconocidos. Los cenobitas aparecen y parten a Sunny en dos de forma poco ceremoniosa. Al principio, la situación le resulta una especie de sueño febril a Aidan, pero rápidamente se da cuenta de que el alma de Sunny aún tiene salvación, y que los cenobitas son fundamentales para lograr ese objetivo.
Si bien los cenobitas existen como exploradores divinos de la experiencia provenientes de otro reino, hay personas en el mundo real que buscan la misma clase de iluminación. Aquí es donde entra uno de los grupos de enemigos a los cuales deberás enfrentarte en Clive Barker’s Hellraiser: Revival… los miembros de la Iglesia Escarlata. Liderada por una figura carismática llamada Marlowe, esta secta trabaja para establecer contacto con los cenobitas y busca usar la Configuración Génesis a fin de crear un paraíso corrupto para sí mismos.
Sin embargo, los sectarios de la Iglesia Escarlata no son los únicos que se interpondrán en el camino de Aidan. Existen otras personas, aunque quizás ahora resulte mejor describirlas como miserables, que antes buscaron grandes experiencias, pero fueron rechazados por Leviatán, creador de los cenobitas y soberano del Laberinto, un lugar de otro mundo. A estos seres que, en esencia, son los marginados del infierno, los llamamos los “indignos”. Se encuentran atraídos a la Configuración Génesis como potencial camino hacia la redención y buscarán de forma instintiva a Aidan con el objetivo de obtener el artefacto.
Para defenderte contra los sectarios de la Iglesia Escarlata y los indignos, podrás atacar empuñando dos armas (R2) y utilizando los poderes de la Configuración Génesis (L1). El viaje de Aidan será una auténtica lucha contra estos grupos y estará repleto de sufrimiento, placer y todo lo que se encuentre en el medio. En cierto sentido, refleja nuestra experiencia de desarrollo del juego durante los últimos años. Algunos incluso dejamos al descubierto nuestros propios miedos y fobias a lo largo del proceso de desarrollo. En mi caso, me enteré de que padezco tripofobia, una condición en la que sientes malestar al mirar conjuntos de agujeros o protuberancias.
Por suerte, si te topas con algo que te resulte demasiado perturbador, o si necesitas escapar rápidamente de algún cenobita en particular, puedes apagar la linterna (R3) y esperar a que el problema desaparezca… o dar un giro rápido de 180 grados (joystick izquierdo + L3) y correr por tu vida.
¡Felicitaciones por llegar hasta aquí en el blog! Quizás seas exactamente la clase de persona que disfrutará explorar todo lo que Clive Barker’s Hellraiser: Revival tiene para ofrecer. Sin embargo, no seré yo quien decida eso, Leviatán se encargará de juzgarte. ¿Serás digno de él? El 8 de octubre lo sabremos.









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